La conjuntivitis alérgica aparece cuando la superficie del ojo reacciona frente a sustancias como el polen, los ácaros, el pelo de animales u otros alérgenos.
¿Qué es la conjuntivitis alérgica?
La conjuntivitis alérgica es una inflamación de la conjuntiva provocada por una reacción frente a determinadas sustancias del entorno. Suele afectar a ambos ojos y puede aparecer de forma estacional o mantenerse durante periodos prolongados.
Puede coincidir con otros síntomas de alergia, como estornudos, congestión nasal o secreción nasal acuosa.
Síntomas habituales
Picor intenso o necesidad frecuente de frotarse los ojos.
Enrojecimiento ocular.
Lagrimeo.
Sensación de ardor, escozor o arenilla.
Párpados hinchados.
Molestia ante determinados ambientes o alérgenos.
Visión ligeramente borrosa debido al exceso de lágrimas.
Cómo aliviar las molestias
Evita frotarte los ojos: Frotarse puede aumentar la irritación y empeorar la inflamación.
Aplica frío local: Una compresa limpia y fría sobre los párpados cerrados puede ayudar a aliviar el picor y la hinchazón.
Reduce la exposición: Cuando conozcas el desencadenante, intenta limitar el contacto con el polen, el polvo, los ácaros, el pelo de animales u otros alérgenos.
Mantén una buena higiene: Lávate las manos antes de tocar la zona ocular y evita compartir toallas, pañuelos o productos cosméticos.
Consulta antes de utilizar colirios: No todos los colirios son adecuados para todas las personas. Un profesional sanitario puede indicar el tratamiento más apropiado según la causa y la intensidad de los síntomas.
Lentes de contacto
No utilices lentes de contacto mientras los ojos estén rojos, irritados, doloridos o con secreción. Espera a que los síntomas hayan desaparecido y sigue las indicaciones de tu óptico-optometrista antes de volver a utilizarlas.