Lentes de contacto
Lentes de contacto en la playa y la piscina
El contacto de las lentes con agua del mar, piscinas, duchas o jacuzzis puede aumentar el riesgo de irritación, lesiones e infecciones oculares.

El agua y las lentes de contacto
Las lentes de contacto no deben entrar en contacto con agua, ya sea del grifo, del mar, de una piscina, de un lago, de una ducha o de un jacuzzi.
El agua puede contener microorganismos y también puede alterar la forma de las lentes blandas, hacer que se adhieran al ojo y favorecer pequeñas lesiones en la superficie de la córnea.
Riesgo de infección
El contacto con agua puede facilitar la entrada de bacterias y otros microorganismos en el ojo. Entre las infecciones asociadas se encuentra la queratitis por Acanthamoeba, una infección poco frecuente, pero potencialmente grave y difícil de tratar.
- No nades con las lentes de contacto puestas.
- No te duches utilizando lentes de contacto.
- No limpies ni aclares las lentes con agua del grifo.
- No utilices agua para llenar o limpiar el estuche.
- Utiliza únicamente la solución recomendada para tus lentes.
- Lávate y sécate completamente las manos antes de manipularlas.
Qué hacer si las lentes se han mojado
- Retíralas cuanto antes: Lávate y sécate bien las manos antes de quitar las lentes.
- Lentes desechables: Si son lentes de uso diario, deséchalas y utiliza un par nuevo.
- Lentes reutilizables: Límpialas y desinféctalas completamente con la solución indicada antes de volver a utilizarlas.
- No las reutilices inmediatamente: No vuelvas a colocarlas mientras notes irritación, molestias o enrojecimiento.
Síntomas de alerta
Retira inmediatamente las lentes y solicita valoración profesional si después de utilizarlas notas alguno de los siguientes síntomas:
- Dolor ocular.
- Enrojecimiento intenso o persistente.
- Visión borrosa.
- Sensibilidad anormal a la luz.
- Lagrimeo excesivo o secreción.
- Sensación intensa de cuerpo extraño.
- Inflamación o dificultad para abrir el ojo.
